Tarot Celta

¿En qué consiste el Tarot Celta?

 

 

 

Las Culturas Celta y Druida en su amplia complejidad están llenas de misticismo, constituyendo un Universo en sí que evoca a hermosos paisajes habitados por duendes, hadas y héroes, entidades que habitan, algo parecido a una dimensión paralela de un pueblo mágico en las colinas irlandesas, galesas y escocesas.

 

Estas entidades son espíritus de los elementos, de la naturaleza, de los bosques, del aire y el viento, de las flores, en donde los elfos y las hadas son los que hacen las conexiones con los humanos por medio de lo sueños y la imaginación.

 

En las cartas del Tarot Celta (también Tarot de los Druidas) se ve un camino el cual representa al juego cósmico de la vida, y cada carta a su vez posee un secreto mensaje el cual será comunicado a la persona que lo consulta, en el momento indicado por el Cosmos, osea dejándose éstas adivinar.

Los Oráculos son recurridos para infinidad de situaciones que van desde la de encontrar la solución a un problema hasta la búsqueda de sosiego.

 

A los Celtas y Druidas se los consideraban pueblos muy adelantados para su época, y sus habilidades abarcaban las ramas de la videncia, la astrología y la profecía que eran aplicadas a sus vidas diarias dándole sentido a las mismas y entre las herramientas que utilizaban para ello estaban el Tarot y también las Runas.

 

En el caso específico del Tarot (surgido en la Edad Media), la mitología de los Druidas y de los Celtas son utilizadas como principal fuente de información e interpretación de las cartas. En estas mitologías, la naturaleza (la Tierra y el Cosmos) y los dioses formaban un papel primordial en la vida de las personas, quienes en aquella época tenían mayor contacto con su esencia natural gracias a estar constantemente expuestos al ambiente natural.

 

El Tarot Celta poseía 100 cartas numeradas con números romanos y palabras gaélicas, de 22 Arcanos Mayores los cuales representaban a los dioses. Los Arcanos Menores representaban al mundo y estaba dividido en 5 ciclos llamados “aventurero”, “heroico”, “histórico”, “mitológico” y “oceánico”. También los símbolos de las estaciones, los equinoccios, los colores y las estrellas podían verse en las cartas.

 



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