El poder de la gratitud

La gratitud y su poder

 

La emoción o el sentimiento de gratitud es un tipo de frecuencia de energía muy sutil y a la vez  extremadamente poderosa, que además de atraer hacia quien la emite situaciones y personas con  buena energía, crea la realidad que deseamos experimentar en nuestras vidas. Muy ligado al sentimiento de aprecio que podamos llegar a sentir hacia otros y hacia nosotros mismos.

 

La creación de nuestra realidad es directamente proporcional a los múltiples sistemas de creencias que podamos albergar dentro nuestro, formando nuestro mundo, creando pensamientos que generan emociones, que son las que crean esa realidad, atrayendo todo aquello que sea consecuente con ellos. Es este básicamente el mecanismo de la ley de atracción, sabiduría  conocida desde la antigüedad en especial por las culturas de oriente y actualmente investigaciones científicas han constatado que en el caso de los experimentos, éstos pueden ser afectados con la mera presencia de un observador.

 

Todo lo que existe en el Cosmos es energía, incluyendo nuestros pensamientos y emociones, y difícilmente pueda existir una sola realidad que no pueda cambiar, pues cada ser humano posee una percepción única, muchas veces formada por las creencias que haya adoptado y como va experimentado cada situación.

 

Siendo así, ¿por qué no optar por comenzar creando aquellos pensamientos que nos traigan alegría, energía, optimismo, tranquilidad, etc.?. Incluso durante esos periodos complicados, con un sencillo pensamiento optimista, paulatinamente nueva energía irá fluyendo dentro de la realidad, modificándola.

 

Es cierto que en la práctica muchas veces no es tan sencillo sostener un pensamiento o emoción optimista o de gratitud para cambiar una situación, pero sin embargo ésta es una habilidad que se irá desarrollando y afianzando con la práctica. Y los primeros pasos deben estar cargados de voluntad infranqueable. Éstos puede ser aplicado en todos los casos que desees cambiar, incluso el hallar al hombre de tu vida.

 

Observa tu vida detalladamente, hazte consciente de todas y cada una de las cosas buenas que tienes, y de las personas que están contigo, de las que conociste alguna vez y aportaron algo bueno en tu vida, del hogar que tienes, del alimento al que puedes acceder, del agua caliente que usas para bañarte todos los días, y de todas esas aparentes pequeñas cosas que tendemos a dar por sentado que pasan desapercibidas durante el día a día, pero que en esencia son grandes logros por los cuales sentir profundo agradecimiento, y los seres queridos por quienes sentir aprecio.

 

Agradece por aquellas acciones que extraños realizan por ti, como las personas que te ofrecen asiento en bus, el cajero del supermercado, el mozo que trae el almuerzo del día. Agradece a todo lo que facilita tu vida como tu computadora, tu automóvil o tu celular.

 

Y con respecto al hombre de tu vida, agradece sincera y profundamente el haberlo hallado, aún si no lo conoces, este sentimiento ya preparará el espacio en tu vida para esa persona especial. Lo igual atrae lo igual.

 

La gratitud y su poder

 



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